lunes, 13 de febrero de 2017

DEPARTURES: obra-archivo y performance-testimonio



Jaime Gómez Triana 



También por Susana, Anabel, Pupo, Víctor, Baby,
Dayana, Pepe, Gisela, Jorge, Denise, Enma, Armando,
Isaily, Natacha, Ester María y Julieta.

El Ciervo Encantado, grupo teatral cubano fundado y dirigido por Nelda Castillo en 1996, ha venido desarrollando en los últimos años una noción propia de performance en escena. El concepto busca problematizar un modo de hacer que rompe con la noción de representación asociada al acto teatral, para instalar la obra en un presente urgente desde el que se propone al espectador una experiencia real aquí y ahora. 

Este proceso, que nació quizás de la interacción entre los primeros espectáculos del colectivo y los performances e intervenciones públicas que también hacen parte de su trayectoria artística, reivindica un quehacer transfronterizo, difícilmente encasillable que ha sido defendido a través de acciones de diversa índole, entre ellas la intervención digital (a través del correo electrónico), el café teatro, la colaboración artística con otros creadores y la gestión cultural, esto último mediante la programación que han diseñado y ofrecido al público desde su sede.   

Al plantear la estrategia de performance en escena la directora busca juntar la acción artística de autor, el compromiso ético y la investigación estética en una pieza que se realiza únicamente en el diálogo con los espectadores. De ahí que se mantengan nociones como función y temporada, propias de los modos de producción del teatro y que la escena, el escenario mismo y la platea, devengan privilegiada plataforma de encuentro que permite modelar, también con el uso de la iluminación y el sonido, el intercambio entre performers y espectadores.

La noción misma de performer, que supera la más tradicional de actor-intérprete, se reacomoda aquí para mostrar el cuerpo-mente sensible en acción de transformación y transgresión. No se trata de dar vida a un personaje que construye la ficción y es ficción el mismo. Si no de hacer presente a un ser que permita al creador viviseccionar aquí y ahora un tema, un tiempo y un contexto. La máscara canaliza y sostiene la experiencia de la obra al tiempo que expone al performer. Para Nelda Castillo el actor, la actriz, no es alguien que se exhibe sino que se expone a sí mismo, que conquista su propia libertad, su autoexpresión, que trabaja con aquello (temas, estrategias) que le es esencial y que, de algún modo se autodescubre, encuentra, revela y transforma en la medida que realiza una acción coherente con su verdadera y profunda necesidad. 



Para quienes hemos seguido el quehacer de este grupo no hay dudas de que la actriz que ha logrado una obra propia y significativa a partir no solo del entrenamiento, sino de la específica concepción del quehacer artístico que constituye la particular poética de la directora es Mariela Brito. Su propia biografía, su crecimiento profesional y humano, es indiscernible ya de la historia del núcleo de creación al que ha estado vinculada por más de veinte años, de ahí que no sea raro que sea su propia vida, su confesión y ella misma, sin  maquillaje, sin máscara, sin vestuario teatral el centro de la más reciente pieza de El Ciervo Encantado.

DEPARTURES, performance en escena estrenado el 10 de febrero de 2016, aborda de manera directa el tema de la migración, el cual ha sido central, si no en las obras mismas, sí en la estrategia de trabajo del grupo que, desde su fundación, ha indagado en la Memoria del ser nacional, del cubano, y ha explorado y reivindicado zonas marginalizadas de nuestro devenir como pueblo. Este camino los ha llevado a reivindicar la voz de autores olvidados, en algunos casos francamente desconocidos, cuyos puntos de vista permiten completar el modo en que nos pensamos. 

Acción-documento, performance-testimonio y obra-archivo DEPARTURES, construye un espacio amplio, tal vez una sala de espera de un aeropuerto vacío, en el cual la propia Mariela Brito narra su historia intentando descubrir los por qué de la salida del país de familiares, amigos e incluso de su propio viaje, en los noventa, cuando sin medios para mantenerse en La Habana, decidió partir a México. El recuerdo personal llega al espectador a través de la narración de momentos vividos por la creadora o por personas cercanas a ella que hacen parte de un imaginario general. 

Todos los espectadores tienen sus propias historias, su listado personal de causas y consecuencias. Espacios en blanco, vacíos, nostalgias, heridas, se acumulan para mostrar las marcas de la migración en el alma de la actriz. Más allá de su memoria, del sendero íntimo y subjetivo que traza y mediante el cual nos conmina a realizar un recorrido similar, están los retratos de hombres y mujeres, todos migrantes, con los que ha tenido un vínculo personal o, a través de la obra de algunos de los seleccionados, intelectual. Junto a los retratos, aparecen algunas cartas llegadas recientemente para apoyar una investigación y una obra que también deviene registro, archivo, mecanismo que se activa cuando la actriz decide leer alguna de ellas. La narración de Reinaldo Arenas sobre su salida por el Mariel también se incorpora a la colección que sabemos infinita.


Los testimonios introducen nuevos puntos de vista, y la pieza va pasando por momentos específicos: la Operación Peter Pan, el Puente Aéreo Varadero-Miami, Camarioca, los sucesos de la Embajada del Perú, el Mariel, la crisis de los balseros. Al final un grupo de fotos ponen rostro a aquellos que suele aparecer como simple estadística en informes oficiales o académicos. Las más recientes son fotos de hace pocos meses y que bien podrían ser de unas pocas semanas atrás o quien sabe de si del mañana. DEPARTURES ponen en lista acontecimientos que constituyen hitos en el devenir del país, de la nación, en la historia de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos, pero que son también sucesos que nos atraviesan a todos y todas, tremendamente importantes en la biografía de los cubanos y las cubanas, no solo de aquellos que por causas diversas, políticas, económicas, personales, salieron de su país, sino también de los que hemos permanecido en él. 

A la entrada de la sede de El Ciervo Encantado un mapa del mundo muestra los lugares diversos del planeta a los que han llegado los cubanos. Al final de la obra la actriz invita a recorrer el espacio de la pieza y los espectadores pueden ver de cerca las fotografías y leer incluso algunas cartas que antes no han sido leídas en voz alta por ella. Luego en la salida algunos recorren el mapa y solicitan adicionar puntos que conocen. De este modo la pieza se completa y al hacerlo logra sintonizar a cada cual con una zona de nuestro acontecer que no suele aparecer aquí en grandes planas o en espacios estelares, y que pareciera que también está ausente del cotidiano debate de la ciudadanía. Cuando los titulares de los grandes noticiarios marcan el fenómeno como uno de los grandes problemas del mundo contemporáneo, DEPARTURES nos recuerda que es también una realidad nuestra de ayer y de hoy. Hablar de ello es imprescindible si creemos verdaderamente en la posibilidad del mañana.  


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