martes, 25 de febrero de 2014

Cuba al minuto. El café-teatro de El Ciervo Encantado



Jaime Gómez Triana
Fotos: Abel Carmenate

Nelda Castillo asumiendo a un imitador de Elvis Presley
Bajo el título La última cena, el grupo teatral El Ciervo Encantado viene presentando desde fines de pasado año su más reciente propuesta de café-teatro, con la cual da continuidad a sus principales búsquedas estéticas y a un proyecto cultural y pedagógico que, como se conoce, va mucho más allá de la producción y presentación de espectáculos.

La nueva entrega, con la cual anuncian su próxima mudanza hacia una nueva sede que se construye en Línea y 18, en El Vedado, es colofón de un arduo período de trabajo en el que se sucedieron giras internacionales y nacionales y en el que el grupo trabajó en el remontaje de dos espectáculos fundamentales de su trayectoria: Un elefante ocupa mucho espacio y De donde son los cantantes. El primero, ya recuperado para el repertorio activo del colectivo, contó con la participación de un renovado núcleo de jóvenes actores, todos egresados del sistema de enseñanza artística, mientras el segundo constituyó el cierre de los estudios de actuación de un grupo de alumnos del Instituto Tecnológico de las Artes del Ecuador (ITAE), institución con la cual El Ciervo Encantado viene colaborando desde hace algunos años.

Espacio polivalente en el que confluyen las artes, el café-teatro, se estructura a partir de aportaciones diversas –danza, música, performances, artes visuales— que se barajan con pequeñas piezas escénicas a cargo de los integrantes del grupo. Junturas inesperadas –la del canto lírico en diálogo con el rap o el jazz, por ejemplo— se amalgaman con una relectura actualizada del bufo cubano en la que se presentan personajes de referente real, íconos del teatro popular cubano y  otros seres que dan cuenta de aspectos diversos de la realidad más inmediata. La caricatura como principal procedimiento escénico se enlaza con las piezas de la “Galería i-meil”, del artista Lázaro Saavedra, que el propio artista dibujó con tiza en las paredes y sirven de escenografía al convivio.


Grisell Monzón en su balsero indeciso que recuerda 
al personaje de Virgilio Piñera en su cuento Natación

Entre los momentos teatrales de este café-teatro sobresale la aparición de la propia Nelda Castillo en una revisitación al personaje de La Estrella, procedente de su espectáculo De donde son los cantantes. La actriz y directora transforma al presentador de Tres tristes tigres en un gozoso imitador de Elvis Presley que con total maestría se apodera de la escena y evoca a notables figuras de la cultura cubana. Este presentador formula frente al público la pregunta de los Matamoros e inicia con ella una nueva indagación en los márgenes de la nación: la emigración de los cubanos y sus causas, el contrabando de mercancías prohibidas, la enseñanza artística en relación con el cuentapropismo, las deficiencias de política informativa, las limitaciones del acceso a internet, la preeminencia de la burocracia y la propia trayectoria del grupo según las opiniones de los críticos reunidos en una mesa de diálogo, de inspiración francamente molieresca, son algunos de los temas que integran el menú de esta cena teatral.

Junto a la experimentada Mariela Brito, integran el elenco de El Ciervo Encantado los actores Arnaldo Galbán, Grisell Monzón, Abel Rojo y Daniel Romero. Significativo es trabajo de estos jóvenes, aun en proceso de formación, que han asumido con rigor no solo los aspectos propiamente artísticos sino también un sinnúmero de  tareas de gestión y producción, propias de la dinámica de un colectivo que sostiene la idea del grupo como piedra angular de su poética.

Sin duda, la posibilidad de apreciar el trabajo como actriz de la propia Nelda Castillo, en diálogo con el desempeño de Mariela Brito y de los intérpretes más jóvenes, evidencia la coherencia del sistema creado por esta destacada pedagoga, así como su compromiso con la obra que es para ella la formación de un actor libre de bloqueos que sea capaz de metabolizar su contexto y de autoexpresarse en función de sus propias necesidades.

Frente a molierescas candilejas los jóvenes actores del grupo, junto a Mariela Brito (de pie al centro),
parodian a cinco críticos teatrales de campo cultural cubano actual. 
Agradezco al Ciervo… por convertirme también a mí en personaje de su teatro.
El café-teatro de El Ciervo… apuesta por la recuperación de un espacio para la bohemia en la noche cubana. Un espacio para el diálogo desde el arte, que pone en jaque la excesiva solemnidad imperante en nuestro contexto y moviliza al espectador mediante la confluencia de humor y rigor. Quebrando falsos estereotipos acerca del teatro de grupo y  sus dinámicas La última cena abre un sitio en el que son bienvenidos por igual creadores consagrados o emergentes. De seguro, como ocurrió años atrás en las aulas del ISA, todos los que logren participar de esta experiencia recordaran estos días y el peculiar momento de aprendizaje que ellos representan, pero lo más importante es la opción misma que esta obra ofrece en estos días de la Cuba actual tan urgidos de debate acerca del presente y el futuro de la nación.


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